La inteligencia artificial podría abrir una nueva etapa en el desarrollo de vacunas universales contra virus con potencial pandémico. Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge desarrolló la primera vacuna diseñada con IA que ya ha sido evaluada en humanos, con resultados iniciales que respaldan su seguridad y justifican el avance hacia estudios de mayor escala.
Resultados preliminares muestran seguridad, pero aún falta demostrar eficacia
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Los hallazgos del ensayo de fase 1, publicados en la revista Journal of Infection, corresponden a un estudio realizado en 39 personas cuyo objetivo principal era evaluar la seguridad y tolerabilidad de la vacuna.
Según los investigadores, la vacuna generó una respuesta inmunitaria considerada "modesta" en humanos, un resultado inferior al observado previamente en modelos animales. Por ello, los expertos coinciden en que serán necesarios estudios más amplios para determinar si la tecnología es capaz de inducir una protección robusta y duradera en poblaciones diversas.
Actualmente se encuentra en marcha un segundo ensayo clínico que incluirá aproximadamente 200 participantes y buscará evaluar con mayor precisión la eficacia de la vacuna.
Marc Boubnovski, científico sénior de IA en Novo Nordisk, señaló que el estudio cumplió con los objetivos esperados para una fase 1 al demostrar seguridad inicial y evidencias preliminares de que el diseño puede dirigir la respuesta inmune hacia regiones conservadas de los sarbecovirus.
No obstante, advirtió que los resultados todavía no permiten considerar esta tecnología como una vacuna universal protectora contra los coronavirus.
¿Cómo funciona una vacuna diseñada con IA?
A diferencia de las vacunas tradicionales, que suelen desarrollarse en respuesta a variantes ya existentes, esta estrategia utiliza un enfoque predictivo.
Para ello, los investigadores emplearon herramientas computacionales e inteligencia artificial para analizar múltiples coronavirus e identificar las regiones que permanecen prácticamente inalteradas entre distintos virus de la misma familia.
Con esa información diseñaron un denominado "superantígeno", una estructura sintética orientada a estimular el sistema inmunitario contra elementos comunes presentes en diversos coronavirus.
De acuerdo con Boubnovski, el proceso no corresponde a una IA que diseña vacunas de forma completamente autónoma, sino a una combinación de inteligencia artificial, biología computacional y validación experimental.
El experto explicó que la tecnología ayuda a comparar virus relacionados, identificar regiones conservadas de la proteína espiga y generar candidatos vacunales que posteriormente deben ser comprobados mediante estudios de laboratorio, modelos animales y ensayos clínicos.
Una vacuna pensada para futuras variantes
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su intención de proporcionar protección frente a variantes que aún no existen.
Sin embargo, los especialistas enfatizan que la tecnología no puede diseñar una vacuna garantizada contra patógenos completamente desconocidos.
Según Boubnovski, el verdadero potencial de la IA radica en identificar patrones compartidos dentro de una misma familia viral, lo que permitiría anticiparse a variantes futuras relacionadas, aunque no a virus totalmente nuevos y ajenos a ese grupo.
Por su parte, la infectóloga Monica Gandhi, profesora de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, destacó que la vacuna logró generar respuestas inmunitarias frente al SARS, el SARS-CoV-2 y otros sarbecovirus relacionados.
La especialista explicó que la IA identificó rápidamente elementos comunes entre estos virus y permitió desarrollar una vacuna dirigida precisamente contra esas características compartidas.
Protección basada en regiones conservadas del virus
Gandhi explicó que las denominadas regiones "conservadas" son partes del virus que cambian muy poco con el tiempo y suelen mantenerse similares entre diferentes especies virales.
Estas estructuras representan objetivos atractivos para el desarrollo de vacunas universales porque continúan presentes incluso cuando aparecen nuevas variantes.
De acuerdo con la experta, una respuesta inmunitaria dirigida contra estos elementos podría ofrecer una protección más amplia frente a coronavirus actuales y futuros, incluidos aquellos que aún no han surgido de forma natural.
Administración sin agujas y nuevas aplicaciones en desarrollo
Otro aspecto distintivo de la vacuna es su método de administración.
En lugar de utilizar una aguja convencional, el producto se aplica mediante el sistema PharmaJet Tropis, un inyector que emplea dinámica de fluidos para introducir la vacuna en los tejidos sin perforar la piel con una jeringa metálica.
Los investigadores también están utilizando la misma plataforma de inteligencia artificial para desarrollar vacunas universales contra otras enfermedades infecciosas, entre ellas la influenza y el ébola.
Gandhi señaló que tanto los coronavirus como los virus de la influenza figuran entre los patógenos con mayor potencial pandémico debido a su facilidad de transmisión entre personas, por lo que tecnologías capaces de generar protección amplia podrían convertirse en herramientas relevantes para prevenir futuros brotes.
Aceptación pública: un desafío para la nueva tecnología
La llegada de vacunas diseñadas con inteligencia artificial también plantea interrogantes sobre su aceptación por parte de la población.
Gandhi consideró que características como la administración sin agujas podrían favorecer una mejor recepción pública. Además, señaló que una comunicación clara sobre el papel de la IA en el desarrollo de estas vacunas será fundamental para generar confianza y evitar la desinformación.
La especialista subrayó que la inteligencia artificial tiene la capacidad de analizar rápidamente secuencias virales e identificar elementos comunes entre distintos virus, una ventaja que podría acelerar el desarrollo de vacunas capaces de ofrecer protección cruzada frente a múltiples amenazas infecciosas.
Con información de Medical News Today