Puerto Rico atraviesa importantes retos sociales vinculados al envejecimiento de su población, la limitada accesibilidad a servicios esenciales y el aumento del costo de vida. Así lo explicó Nilda Olmeda, directora ejecutiva de Acción Social de Puerto Rico, organización comunitaria sin fines de lucro que desde 1982 trabaja con individuos, familias y comunidades de bajos recursos económicos para promover su desarrollo integral y autosuficiencia.
Un país que envejece y enfrenta mayores necesidades sociales
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Durante la entrevista, Olmeda destacó que uno de los fenómenos más significativos que enfrenta Puerto Rico es el envejecimiento acelerado de su población.
Según explicó, el aumento de adultos mayores coincide con la migración de muchos de sus hijos y familiares, dejando a numerosos envejecientes viviendo solos en distintas comunidades de la isla.
Esta realidad dificulta el acceso a servicios básicos, especialmente para quienes ya no conducen o carecen de medios de transporte para acudir a citas médicas, agencias gubernamentales o centros de atención.
"La población de adultos mayores va en crecimiento", señaló Olmeda, quien advirtió que esta situación incrementa las necesidades relacionadas con la salud, la movilidad y el acceso a recursos esenciales.
Infraestructura vulnerable y recuperación lenta tras emergencias
La directora ejecutiva también señaló que las comunidades enfrentan desafíos derivados de las dificultades en la infraestructura de servicios básicos como electricidad y agua potable.
Explicó que, cuando ocurren fenómenos naturales, muchas comunidades experimentan impactos más severos y procesos de recuperación más lentos, situación que afecta particularmente a las personas mayores.
A esto se suma la dificultad para acceder a servicios de salud y otras gestiones cotidianas debido a las limitaciones de transportación presentes en numerosos sectores del país.
El aumento del costo de vida agrava la situación de los adultos mayores
Olmeda afirmó que los adultos mayores constituyen actualmente la población con mayores desafíos sociales y económicos.
Muchos dependen exclusivamente de pensiones, beneficios del Seguro Social o ayudas gubernamentales, mientras enfrentan un incremento sostenido en los costos de alimentos, medicamentos y servicios básicos.
Según explicó, esta realidad obliga a algunas personas a tomar decisiones difíciles sobre cómo distribuir sus recursos limitados.
"A veces se ponen en la decisión de a qué le voy a dar prioridad", expresó, al referirse a los gastos relacionados con tratamientos médicos, alimentación y servicios esenciales.
Programas para promover la independencia y el bienestar integral
Para responder a estas necesidades, Acción Social de Puerto Rico desarrolla iniciativas enfocadas en preservar la independencia de los adultos mayores y fortalecer su bienestar físico, emocional y social.
La organización opera centros de servicios múltiples alrededor de la isla donde los participantes reciben transportación, actividades recreativas, apoyo nutricional, trabajo social y acompañamiento en temas de salud.
Además, mantiene alianzas con universidades que permiten la participación de estudiantes y profesores en actividades orientadas al bienestar emocional de esta población.
La entidad también impulsa programas de cuidado en el hogar para personas con movilidad limitada o encamadas, ofreciendo apoyo tanto a los participantes como a sus cuidadores familiares.
Fondos limitados y necesidad de mayor divulgación
Entre los principales retos que enfrenta la organización se encuentra la disponibilidad de recursos económicos.
Olmeda explicó que la reducción de fondos públicos y privados limita la capacidad de ampliar la cobertura de los servicios comunitarios.
Asimismo, señaló que muchas personas desconocen los programas existentes debido a las barreras tecnológicas que afectan especialmente a los adultos mayores.
Por ello, destacó la importancia de fortalecer los mecanismos de divulgación para acercar los servicios a quienes más los necesitan.
La meta: llevar los servicios más cerca de las comunidades
De cara al futuro, Acción Social de Puerto Rico busca expandir sus programas y acercar sus servicios a comunidades alejadas de los centros urbanos.
La organización aspira a continuar desarrollando iniciativas basadas en las necesidades identificadas por las propias comunidades y ampliar su presencia en sectores donde el acceso a recursos sociales y de salud sigue siendo limitado.
Para Olmeda, escuchar a las comunidades y adaptar continuamente los programas será clave para responder a los desafíos que enfrenta la población puertorriqueña en los próximos años.