Un estudio liderado por investigadores de la Universidad Queen Mary de Londres y el Royal Holloway, en Reino Unido, analizó datos de más de 10.000 niños para comprender cómo se relacionan entre sí los rasgos de distintas afecciones del neurodesarrollo. Publicada en la revista Molecular Psychiatry, la investigación sugiere que evaluar estas condiciones de manera conjunta podría ofrecer una visión más completa de las necesidades de los niños y jóvenes que analizarlas de forma aislada.
Un espectro común que reúne distintos rasgos del neurodesarrollo
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Las afecciones del neurodesarrollo, como el autismo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la dislexia, suelen clasificarse y diagnosticarse por separado. Sin embargo, los investigadores señalan que muchas personas presentan simultáneamente más de una de estas condiciones o comparten rasgos asociados a varias de ellas.
A partir del análisis de los datos del Estudio de Desarrollo Temprano de Gemelos del Reino Unido, el equipo identificó una dimensión subyacente común que denominaron "espectro del neurodesarrollo". Este concepto agrupa el conjunto de características que suelen aparecer en diferentes formas de neurodivergencia a lo largo del desarrollo infantil y adolescente.
Según los autores, considerar estos rasgos de manera integrada podría ayudar a detectar mejor las necesidades de apoyo que pueden pasar desapercibidas cuando cada condición se evalúa de forma independiente.
Relación con el rendimiento académico y las necesidades educativas
El estudio encontró que este espectro del neurodesarrollo se relaciona con desafíos emocionales y conductuales más amplios, además de predecir resultados relevantes en la vida cotidiana.
La doctora Giorgia Michelini, profesora titular de Neurodiversidad y Salud Mental en la Universidad Queen Mary de Londres y autora principal del trabajo, destacó que este indicador agregado mostró asociaciones significativas con el rendimiento académico y otros resultados escolares.
De acuerdo con la investigación, un niño con una puntuación alta en el espectro del neurodesarrollo a los 7 años tenía más del doble de probabilidades de contar con una declaración de necesidades educativas especiales a los 12 años en comparación con un niño con una puntuación baja.
Asimismo, las puntuaciones elevadas durante la infancia y la adolescencia estuvieron estrechamente vinculadas con un menor rendimiento escolar, con efectos considerados de moderados a grandes por los investigadores.
Un enfoque integrado para la identificación y el apoyo
Los hallazgos también mostraron que estas asociaciones no podían explicarse únicamente por otros problemas emocionales o conductuales que suelen coexistir en niños neurodivergentes.
Para los investigadores, esto refuerza la importancia de adoptar una perspectiva más amplia que incluya el conjunto de rasgos compartidos entre distintas condiciones del neurodesarrollo. El estudio aporta además nuevas evidencias científicas al concepto de neurodivergencia, utilizado cada vez más como término paraguas para describir diversas diferencias y condiciones neurodesarrollativas.
Aunque actualmente la identificación y el apoyo suelen estar a cargo de distintos especialistas y servicios, los autores consideran que un enfoque más integrado o transdiagnóstico podría resultar más beneficioso para niños y adolescentes.
"Nuestros hallazgos proporcionan evidencia sólida de que un enfoque más integrado para la identificación y el apoyo probablemente será más beneficioso, ya que ofrece una visión más completa de las necesidades y fortalezas de cada individuo", concluyó Michelini.