El sistema de salud cardiovascular en Estados Unidos enfrenta una transformación acelerada impulsada por el envejecimiento de la generación Baby Boomer. De acuerdo con análisis de Medscape Medical News, las personas mayores de 65 años representan hoy el 18% de la población, frente al 12,4% en 2004, y se proyecta que para 2030 superen en número a los menores de 18 años por primera vez en la historia del país.
Este cambio demográfico ya está impactando la práctica clínica. El cardiólogo intervencionista Michael Nanna, MD, de la Yale School of Medicine, ha observado un aumento significativo de pacientes mayores con condiciones más complejas y múltiples enfermedades crónicas.
Noticias relacionadas
Fármaco para la diabetes mostró un efecto hasta ocho veces mayor contra la insuficiencia cardíaca
Mujeres en perimenopausia tienen el doble de riesgo de enfermedad cardiovascular, según estudio
¿Cómo reconocer un infarto en casa?: Esto es lo que debe hacer
Una población más longeva, pero más compleja
El envejecimiento poblacional no solo implica mayor esperanza de vida, sino también una mayor carga de enfermedad cardiovascular. Un informe de la American Heart Association estima que para 2050 más del 61% de los estadounidenses podrían presentar enfermedad cardiovascular, lo que podría triplicar los costos del sistema de salud.
Además, la insuficiencia cardíaca —principal causa de hospitalización en beneficiarios de Medicare— podría afectar a 45 millones de adultos en EE. UU. en las próximas décadas.
Cambios en la práctica clínica cardiológica
Según el Dr. Michael Nanna, el enfoque clínico está cambiando: las decisiones ya no se centran únicamente en tratar una lesión específica, sino en evaluar cómo el tratamiento impacta la calidad de vida, la independencia y la funcionalidad del paciente.
Procedimientos como la intervención coronaria percutánea (PCI) y el reemplazo valvular aórtico transcatéter ya son fundamentales en adultos mayores, y se espera un crecimiento en terapias aún menos invasivas para pacientes más frágiles.
En ensayos clínicos de intervenciones valvulares, los beneficios observados han sido principalmente mejoras en calidad de vida reportada por los pacientes, más que reducciones en mortalidad.
Imagen cardíaca: avances y límites en el adulto mayor
La imagen cardiovascular también está evolucionando para adaptarse a esta población.
La doctora Krishna Patel, MD, del Mount Sinai, explica que tecnologías como la tomografía con conteo de fotones permiten ver con mayor precisión arterias con alto nivel de calcio, frecuente en adultos mayores con aterosclerosis.
En el caso de la resonancia magnética cardíaca, muchos pacientes no pueden tolerarla, aunque nuevas técnicas como protocolos de respiración libre y estudios más cortos están ampliando su uso.
La tomografía por emisión de positrones (PET cardíaco) también ofrece mayor precisión en pacientes con enfermedad coronaria multivaso y enfermedad de pequeños vasos.
Sin embargo, Patel advierte que aún falta evidencia sobre cómo la imagen impacta resultados relevantes para adultos mayores, como independencia funcional y calidad de vida.
Inteligencia artificial: apoyo, no reemplazo
La inteligencia artificial se perfila como una herramienta clave en cardiología, especialmente en sistemas con alta demanda de pacientes.
El Dr. Faraz S. Ahmad, de Northwestern Medicine, destaca que la IA puede ayudar a detectar más temprano condiciones como la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), una enfermedad frecuentemente subdiagnosticada.
Herramientas basadas en IA, como las desarrolladas por Ultromics, permiten aumentar la confianza diagnóstica o evitar pruebas adicionales innecesarias.
Ahmad enfatiza que el diagnóstico temprano es clave, especialmente en pacientes con enfermedades complejas donde los síntomas pueden confundirse con otras condiciones.
El "cuello de botella" en la imagen cardíaca
El volumen de estudios de imagen en adultos mayores ha generado un nuevo reto: la interpretación.
El cardiólogo David Ouyang, MD, de Kaiser Permanente, señala que el principal problema ya no es la disponibilidad de imágenes, sino su interpretación precisa.
Herramientas como EchoPrime, un modelo de IA desarrollado por su equipo, generan informes preliminares para apoyar a los cardiólogos. Un ensayo clínico comparativo está previsto para concluir a finales de 2026.
Además, otros modelos están siendo evaluados para detectar enfermedades como amiloidosis o hígado graso a partir de ecocardiogramas, condiciones que pueden confundirse con enfermedades cardíacas.
IA como "red de seguridad" clínica
Aunque la adopción de IA crece, su uso aún enfrenta barreras: falta de formación, desconfianza y limitaciones financieras en algunos hospitales.
Aun así, los especialistas coinciden en que la IA funciona como un sistema de apoyo.
En palabras de Ouyang, la IA actúa como una "red de seguridad", mientras que el médico mantiene el control final de la decisión clínica.