Con epilepsia refractaria, paciente busca récord Guinness corriendo 12 horas pese a convulsiones

Con epilepsia refractaria, paciente busca récord Guinness corriendo 12 horas pese a convulsiones

La epilepsia refractaria es una de las formas más complejas de esta enfermedad neurológica, caracterizada por la falta de respuesta a los tratamientos farmacológicos convencionales y por la persistencia de crisis que pueden afectar de manera significativa la calidad de vida. 

Estas convulsiones, que pueden presentarse de forma impredecible y en distintos grados de severidad, no solo representan un reto clínico, sino también un desafío físico, emocional y social para quienes la padecen y sus entornos cercanos. 

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La Revista Medicina y Salud Pública conversó con Melanie Valdés Reyes, una mujer de 32 años diagnosticada con epilepsia refractaria, una condición caracterizada por la resistencia a los tratamientos farmacológicos convencionales. Durante la entrevista, realizada en el programa de televisión conducido por el periodista Luis Penchi, la paciente relató que vive con la enfermedad desde los 19 años: "Desde los 19 años", afirmó al ser consultada sobre el inicio de su diagnóstico.

Melanie explicó que su primera convulsión ocurrió de forma súbita mientras trabajaba como cajera: "Le estaba cobrando a un cliente y de repente caigo al suelo. Esa fue mi primera convulsión". A partir de ese episodio comenzaron múltiples evaluaciones médicas que confirmaron tanto el diagnóstico como la complejidad de su tipo de epilepsia.

Una condición farmacorresistente y progresiva

La epilepsia refractaria implica que los medicamentos no logran controlar adecuadamente las crisis, obligando a ajustes constantes. En su caso, Melanie señaló que "ha sido muy difícil encontrar el medicamento correcto y la dosis correcta", lo que ha requerido cambios continuos en su tratamiento.

Las crisis que presenta incluyen tanto episodios tónico-clónicos —con pérdida de conciencia y movimientos bruscos— como crisis de ausencia, más breves pero frecuentes. "En cualquier momento", respondió al ser consultada sobre cuándo pueden ocurrir los episodios, subrayando la imprevisibilidad de la enfermedad.

Con el paso del tiempo, la frecuencia e intensidad de las convulsiones generaron secuelas motoras importantes. "Todas esas convulsiones frecuentes y constantes hicieron que perdiera el movimiento de las piernas, por eso es que estoy en silla de ruedas", relató. Lleva aproximadamente entre seis y siete años en esta condición.

El rol del cuidador y el entorno familiar

Su esposo, Pedro Olivencia, ha sido un pilar clave en el manejo de la enfermedad. Desde el inicio de su relación, Melanie fue transparente sobre su condición: "Yo se lo dije... porque muchas veces las personas me ven convulsionar y sienten mucho miedo".

Pedro describió cómo actúa durante las crisis: "Usualmente lo que tengo que hacer es solamente hacer un soporte en la cabeza", y recordó momentos críticos, como cuando "una vez estuvo como 30 segundos sin respirar y me asusté mucho".

El entorno del hogar también ha tenido que adaptarse. Según relató, anteriormente vivían en un espacio acondicionado para prevenir lesiones: "La casa estaba completa, llena de foam... porque se caía con frecuencia".

Estabilidad parcial y calidad de vida

A pesar de las dificultades, Melanie ha logrado cierta estabilidad en los últimos años gracias a la combinación de tratamiento farmacológico y ejercicio. 

"No es hasta ahora que en combinación con los ejercicios... hemos encontrado una estabilidad en las convulsiones", indicó, precisando que esta mejoría se ha dado desde hace aproximadamente tres años.

Sin embargo, los episodios persisten, incluso durante el sueño, y pueden implicar pérdida de conciencia, alteraciones motoras y lapsos de memoria. "Si estoy cantando una canción y me da una convulsión de ausencia, pues yo me quedo en la parte que estaba cantando antes", explicó.

Un reto sin precedentes: romper un récord Guinness

Lejos de limitar sus aspiraciones, Melanie se ha propuesto un desafío de alto impacto: romper un récord Guinness recorriendo durante 12 horas consecutivas una pista en su silla de ruedas. "Queremos hacer un récord Guinness que consiste en correr 12 horas consecutivas en una pista", explicó.

El evento está previsto para septiembre en Toa Baja, Puerto Rico. Su esposo ha calculado incluso el impacto de posibles convulsiones durante la prueba: "En 12 horas es muy probable que le den convulsión... dos o tres convulsiones", detalló, señalando que han contemplado estos escenarios dentro de la estrategia.

La pareja reconoce que necesita apoyo económico y logístico para concretar el intento, incluyendo la certificación oficial del récord.

Un mensaje para la comunidad

Más allá del logro deportivo, el objetivo principal es inspirar a otras personas con discapacidad o enfermedades crónicas. "Queremos llevar ese mensaje a la comunidad de diversidad funcional, que vean que todo es posible y que pueden lograr sus sueños", expresó Melanie.

Su historia visibiliza no solo los desafíos clínicos de la epilepsia refractaria, sino también la resiliencia de los pacientes y la importancia del acompañamiento en el manejo de enfermedades neurológicas complejas.


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