El cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer a nivel mundial. Durante una entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública, la oncóloga María Victoria abordó esta enfermedad, cuáles son sus principales factores de riesgo, las herramientas disponibles para detectarla de forma temprana y los avances terapéuticos que han cambiado el pronóstico de muchos pacientes.
La especialista aclaró que el cáncer de pulmón es aquel que se origina directamente en el tejido pulmonar y no debe confundirse con otros tumores que se diseminan hacia los pulmones desde otros órganos.
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No existe un único cáncer de pulmón
Según la experta, el cáncer de pulmón se divide principalmente en dos grandes grupos: cáncer de pulmón de células no pequeñas y cáncer de pulmón de células pequeñas.
El cáncer de células no pequeñas es el más frecuente, mientras que el de células pequeñas es menos común, pero suele ser más agresivo y tiene mayor capacidad de diseminarse rápidamente a otros órganos.
Asimismo, señaló que dentro del grupo de células no pequeñas existen otros subtipos que presentan características particulares.
Aumentan los casos en mujeres y personas que nunca han fumado
Al referirse a la situación observada en Puerto Rico, la oncóloga indicó que durante el periodo 2018-2022 se registró un aumento en la incidencia de cáncer de pulmón.
Uno de los hallazgos que destacó fue el incremento de diagnósticos en mujeres y en personas que nunca han fumado.
"Estamos viendo más mujeres con cáncer de pulmón, mujeres no fumadoras. Estamos viendo pacientes que nunca han fumado y se les diagnostica un cáncer de pulmón", afirmó.
La especialista también resaltó la alta mortalidad asociada a esta enfermedad. Según explicó, de cada 100 pacientes diagnosticados con cáncer de pulmón, aproximadamente 25 permanecen vivos cinco años después del diagnóstico.
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo
La oncóloga señaló que alrededor del 80 % de los casos de cáncer de pulmón están asociados al consumo de tabaco.
No obstante, advirtió que existen otros factores que también pueden aumentar el riesgo, entre ellos, exposición al radón, exposición al carbón, especialmente en espacios interiores, antecedentes familiares y algunos síndromes genéticos, enfermedades pulmonares obstructivas, radioterapia previa en el tórax y exposición ocupacional a materiales como asbesto y polvo industrial.
Además, recordó que el tabaquismo pasivo también representa un riesgo, ya que las personas expuestas al humo inhalan partículas potencialmente dañinas.
La detección temprana puede hacer la diferencia
Uno de los principales desafíos del cáncer de pulmón es que suele diagnosticarse en etapas avanzadas, cuando aparecen síntomas como tos persistente, falta de aire o dificultad para respirar.
Por esta razón, la especialista destacó la importancia de las pruebas de cribado en personas con alto riesgo.
Explicó que actualmente se recomienda realizar una tomografía computarizada de baja dosis en personas entre 50 y 80 años que cumplan determinados criterios de exposición al tabaco y que no hayan dejado de fumar durante los 15 años previos.
La oncóloga señaló que cuando el cáncer de pulmón se detecta en etapa 1 y permanece localizado, alrededor del 90 % de los pacientes puede curarse mediante cirugía.
Los avances diagnósticos permiten identificar tumores más pequeños
La especialista destacó que las herramientas diagnósticas actuales permiten detectar tumores cada vez más pequeños.
También resaltó el papel de la broncoscopia intervencional y de las nuevas técnicas radiológicas, que facilitan la obtención de biopsias y una mejor estadificación de la enfermedad.
"Podemos diagnosticar tumores cada vez más pequeños y al mismo tiempo biopsiar esos tumores más pequeños", explicó.
Inmunoterapia y terapias dirigidas han cambiado el pronóstico
En cuanto al tratamiento, la oncóloga subrayó la importancia del abordaje multidisciplinario que involucra cirujanos torácicos, neumólogos, radiooncólogos y oncólogos clínicos.
Indicó que la cirugía continúa siendo la herramienta con potencial curativo en etapas tempranas, mientras que la quimioterapia y la radioterapia desempeñan un papel fundamental en estadios más avanzados.
Asimismo, destacó el impacto de la inmunoterapia y las terapias dirigidas.
Según explicó, la inmunoterapia ayuda a reactivar el sistema inmunológico para que reconozca y ataque las células tumorales, mientras que las terapias dirigidas se enfocan en mutaciones específicas presentes en determinados pacientes.
La especialista afirmó que estos avances han permitido que pacientes con enfermedad metastásica que anteriormente sobrevivían pocos meses ahora puedan vivir durante varios años.
"Pacientes metastásicos que antes morían a los dos meses, ahora están viviendo cinco, seis y más años con la terapia dirigida", concluyó.