¿Qué puede decir la 080 Barcelona Fashion del momento que vivimos? Los diseñadores han mirado al huerto y al archivo o, lo que es lo mismo, han revisado las costuras de la industria apostando por la cercanía de las materias primas y unos ritmos de producción más naturales. También han jugado con las transparencias y los volúmenes, dinamitando los límites del género mediante siluetas que a menudo enmarcaban la cintura, la última frontera. Tampoco existen ya las barreras del tiempo: vuelve el exceso barroco, que pasa por el filtro urbano aquella elegancia atemporal de tintes historicistas; mientras que el futuro parece que tendremos que afrontarlo con actitud, esto es, con altas dosis de funcionalidad (nunca hay suficientes bolsillos), sentido del humor y todas esas prendas refugio que nos hacen sentir mejor.
Después de cuatro días intensos y 26 desfiles -el cartel de esta edición reunió a 080 Reborn, 404 Studio, Acceptance Letter, Aleixandri Studio, Antonio Acuario, Benavente, Bibencia, Boltad, Compte Spain, Crypta, Custo Barcelona, David Catalán, Dominnico, Escorpion, Gau, Guillermina Baeza, Inma Linares, L’AMAR, Louis Gabriel Nouchi, Nathalie Chandler, O’Barret, Outsiders Division, Pat Equilux, SKFK, Sohuman y Surkana en el Port Vel -, repasamos las lecciones que nos deja la pasarela barcelonesa.
Las prendas nacen en el huerto
SKFK lleva el campo vasco a la calle con Arima. Bajo el concepto de “street garden”, la firma bilbaína convierte la ropa de trabajo rural en un uniforme urbano de siluetas contundentes, grandes bolsillos de lona y delantales reinterpretados. ¿Una imagen? Aunque el flechazo de la moda por las hortalizas no es nuevo, la marca apuesta por las berzas, en todas sus formas y declinaciones cromáticas, como la verdura de la temporada. ¿Un accesorio? Los zuecos de goma.
Esa conexión con la tierra también se traslada a los materiales, con algodón orgánico, lana responsable y lino de aspecto rústico. Una apuesta por las fibras naturales que encontramos en otras propuestas puramente femeninas, como la de Surkana, que reinterpreta una prenda tradicional mexicana a partir de tejidos naturales, o las de 404 Studio y Escorpion, donde la lana adquiere todo el protagonismo.
Vestir para divertirse
De todas las razones que tenemos para vestirnos, diseñadores como Custo Barcelona reivindican la más placentera: hacerlo por diversión. Fiel a su ADN transgresor, el diseñador catalán deja a un lado la sobriedad técnica para celebrar la noche, el color y la irreverencia con mezclas de estampados psicodélicos, tejidos metalizados y materiales experimentales.
Otro que comparte el afán lúdico es Outsiders Division, que con su colección Groomed and Horny lleva su estética naif hacia una adolescencia ficticia, cargada de ironía y códigos de club nocturno. El resultado es un uniforme preppy-punk: siluetas más ajustadas, gráficos provocadores y gorros de punto excéntricos que conviven con su habitual descaro cromático.
En una línea más humorística (y política), Acceptance Letter tomó como referencia el vestuario de los bufones y la película I Clowns (1970), de Federico Fellini, para explorar, a través de superposiciones y combinaciones inesperadas, las relaciones entre indumentaria, clase social y autoridad. Una fiesta cinematográfica a la que también se suma Nathalie Chandler, con una colección que recupera el imaginario de las gasolineras y los túneles de lavado de los años ochenta y noventa a través de prendas de factura worker, pieles de colores y flecos metalizados con un toque sensual.
No hay que temerle a las transparencias
O’Barret debuta en la pasarela catalana con un alegato a favor de enseñar carne. Con Soulstice, la firma de Alicia Jiménez Barreto toma los ciclos de la luz como punto de partida para crear siluetas de inspiración historicista que envuelven y liberan el cuerpo. Los trenzados artesanales y las superposiciones convierten los tejidos translúcidos en una segunda piel, subrayando que la sastrería no tiene por qué funcionar como una coraza opaca, sino que también puede explorar el diálogo entre la textura y la piel.
También lo suscribe Antonio Acuario, que va un paso más allá y directamente se apropia de los códigos y prendas tradicionalmente femeninas que rara vez dan el salto al otro lado. En Momento IV, el diseñador chileno desdibuja las fronteras de género a través de una sastrería fluida y capas superpuestas.
Esta temporada marcaremos cintura
El romanticismo todavía tiene mucho que enseñarnos en materia de proporciones. Inspirado en Romeo y Julieta, Bibencia recupera las siluetas de la época victoriana y las traslada al armario contemporáneo. El diseñador Roberto Montes propone americanas y abrigos de sastrería limpia que se ajustan radicalmente a la cintura mediante recursos corseteros que rompen con la línea recta. ¿Lo mejor? El baúl de terciopelos, sedas pesadas y cuellos estructurados, que enfatizan el contexto de la propuesta sin convertirla en un disfraz.
En el caso de Paco Benavente, el golpe de efecto también está en el talle, con patalones de tiro alto, aunque el verdadero protagonista es un accesorio. Asociado tradicionalmente al vestuario de etiqueta, el diseñador también recupera el fajín, incorporándolo como recurso para intervenir en las proporciones y alterar la silueta masculina.
El uniforme (funcional) para tiempos inciertos
Muchas de las propuestas que hemos visto en 080 Barcelona Fashion tratan de buscar una solución para moverse en un mundo cada vez más hostil, y esa respuesta suele ser la funcionalidad. En Supernova, la propuesta con la que Dominnico celebra su décimo aniversario, se deconstruye el armario ejecutivo de finales de los noventa y se transforman las clásicas prendas de oficina en piezas utilitarias, plagadas de herrajes, cintas y bolsillos técnicos.
Esa misma necesidad de protección adquiere una dimensión marcadamente urbana en manos de David Catalán. Con Crisis, el diseñador riojano aborda el desasosiego actual tomando como referencia los equipos de vintage de los marineros y socorristas, sumando una dosis de funcionalidad (y aire urbano) a los básicos masculinos. Americanas incluidas. El denim, los algodones deshilachados y los tejidos técnicos se mezclan con materiales reflectantes en un armario masculino que actúa casi como una coraza.
En el sentido opuesto, Crypta no se centra tanto en la protección como en el impacto. Fallen Bodies está protagonizada por tejidos rasgados y evocaciones a vendajes que hablan de las marcas que puede dejar un conflicto sobre el cuerpo. Una fragilidad que encuentra otra respuesta en Sohuman, donde Javier Aparici aborda el desarraigo y la búsqueda de identidad. Los biotextiles orgánicos y las estructuras celulares transforman las prendas cotidianas en una suerte de refugio, a medio camino entre la tecnología y la artesanía.
Todo lo que necesitas, ya lo tienes en el armario
Louis Gabriel Nouchi aterriza como invitado internacional de 080 Barcelona Fashion con una revisión de su propio archivo. El diseñador francés rinde homenaje al cine de Pedro Almodóvar y plantea que el armario no necesita consumir más, sino encontrar nuevas formas de aprovechar lo que ya existe. Una lección de sastrería desarmada, cuero y encaje que invita a sacar las prendas de contexto y volver a mezclarlas.
Esa mirada hacia lo que ya existe también define el trabajo de Boltad y Pat Equilux. El primero, debuta con una propuesta que entiende la transformación como una forma de reencarnación textil. Prendas de etapas anteriores, símbolos fuera de contexto y tejidos recuperados de fábricas se combinan con ironía y humor para dar nuevos significados a los recuerdos.
La primera traslada la precisión de la tradición zapatera de Elda a una sastrería de líneas contundentes y cierto espíritu militar, recurriendo al upcycling de excedentes textiles locales para crear prendas que funcionan como refugios emocionales.
El futuro es barroco
¿Quién dijo que el futuro tenía que ser minimalista? En Circa, la propueta de Aleixandri Studio deconstruye los códigos de los freak shows y los club kids, y los cruza con referencias a la ortopedia victoriana y la corsetería. El resultado juega con volúmenes, estructuras y siluetas que desafían las convenciones del armario masculino.
En las líneas femeninas, GAU también mezcla el imaginario barroco con referencias futuristas y códigos propios del universo digital para explorar una estética en la que el exceso no está reñido con la innovación. Compte Spain e Inma Linares también eligieron la vía del dramatismo. Mientras la primera explora la frontera entre lo bello y lo inquietante con La Bête, inspirada en La bella y la bestia, de Jean Cocteau, la segunda construye siluetas escultóricas a partir de volúmenes arquitectónicos, estructuras rígidas y drapeados.
La moda es arte
La moda y el arte llevan décadas intercambiando códigos, pero L’amar propone materializar esa relación a través de quienes arriesgaron su vida para proteger el patrimonio artístico español durante la Guerra Civil. El resultado es una propuesta de rasgos surrealistas que hubiese tenido la aprobación de Dalí, donde las obras de arte, o bien tiñen las prendas o bien conectan con los movimientos artísticos de la época.
Esta edición de 080 Barcelona Fashion ha contado con el respaldo de siete patrocinadores y diez colaboradores. Entre los patrocinadores figuran Port Vell y Marina Vela (espacio oficial), MAC Cosmetics (maquillaje oficial), Wella (peluquería oficial), Hotel ME (hotel oficial), EBRO (socio de movilidad oficial) y Losberger De Boer (arquitectura efímera). Por su parte, los colaboradores son Thuya Professional Line (manicura oficial), Rowenta (planchado e higienización oficial), Cointreau (licor oficial), La Dama (restaurante oficial), Corma y Jardinarium (plantas vivas oficiales), Aquaservice (agua oficial), Born Rosé Barcelona (vino oficial), Vermut Miró (vermut oficial), Girbau LAB y la Agència de Residus de Catalunya, ambos colaboradores del desfile de 080 Reborn, y Grosso Napoletano (restaurante oficial).