"Tech neck": así podría estar cambiando el cuerpo el uso excesivo de dispositivos electrónicos

Aunque las preocupaciones sobre el tiempo frente a las pantallas suelen centrarse en la salud mental, especialistas advierten que los dispositivos tecnológicos también pueden estar generando cambios físicos en el cuerpo. Entre los efectos descritos se encuentran alteraciones en la postura del cuello, problemas de visión asociados al estilo de vida sedentario, disminución de la fuerza muscular, afectación de las habilidades motoras finas e irritaciones cutáneas relacionadas con el uso continuo de dispositivos portátiles.

Cambios en la postura

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Uno de los problemas más señalados es el denominado "tech neck" o cuello tecnológico, asociado a la inclinación constante de la cabeza hacia adelante para mirar el teléfono móvil. Según los expertos consultados, esta postura puede ejercer hasta 27 kilogramos de presión sobre el cuello.

Con el tiempo, esta carga adicional podría dañar los discos de la columna, favorecer el desgaste de articulaciones y músculos e incluso reducir la capacidad pulmonar. Además, podría modificar de forma permanente la apariencia corporal.

Para prevenirlo, los especialistas recomiendan mantener las pantallas a la altura de los ojos, aproximadamente a la distancia de un brazo, y realizar pausas frecuentes durante el uso de dispositivos.

Irritación de la piel y preocupación por las arrugas

Otra inquietud reciente es la posible relación entre el "tech neck" y la aparición de arrugas en el cuello. Sin embargo, la dermatóloga Justine Hextall señala que, aunque la hipótesis tiene sentido desde el punto de vista teórico debido al estrés repetitivo sobre la piel, actualmente no existen estudios sólidos que demuestren este vínculo.

Lo que sí preocupa a los especialistas son las irritaciones cutáneas asociadas al uso continuo de relojes inteligentes. El ambiente oscuro y húmedo bajo estos dispositivos puede favorecer la aparición de irritación, eccema y sensibilidad a materiales como níquel, caucho, látex y acrilatos. Como medida preventiva, recomiendan retirar el reloj periódicamente, mantener la piel limpia y utilizar cremas protectoras cuando sea necesario.

Más tiempo en interiores y aumento de la miopía

Las tasas de miopía han aumentado de forma sostenida durante las últimas décadas. Aunque podría pensarse que el problema se debe al uso de pantallas a corta distancia, investigaciones de más de 20 años lideradas por el optometrista Donald Mutti encontraron que el trabajo de cerca no parece ser el principal factor.

En cambio, el estudio identificó que pasar más tiempo al aire libre tendría un efecto protector sobre el desarrollo visual. Según los investigadores, la exposición a la luz exterior estimula la liberación de dopamina en la retina, lo que podría influir en el crecimiento y desarrollo de los ojos.

Por ello, los expertos recomiendan aumentar el tiempo de actividades al aire libre, sin olvidar el uso de protector solar y gafas de sol.

Disminución de la fuerza de agarre

La fuerza de agarre es considerada cada vez más un indicador importante del estado general de salud. De hecho, un estudio citado en el informe encontró que este parámetro puede predecir la mortalidad temprana con mayor precisión que la presión arterial.

Especialistas advierten que la fuerza de agarre está disminuyendo en varios países, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Johannes Beller, profesor de sociología médica, considera plausible que la transición hacia trabajos más sedentarios y dependientes de computadoras esté contribuyendo a esta tendencia.

Los expertos señalan que mejorar la condición física general y realizar ejercicios específicos para fortalecer las manos y muñecas puede ayudar a contrarrestar este fenómeno.

Pantallas y habilidades motoras

La tecnología también podría influir en las habilidades motoras, especialmente en aquellas que requieren movimientos finos y coordinación entre la mente y el cuerpo. Según Sebastian Suggate, profesor de psicología del desarrollo y educación, el uso de dispositivos puede favorecer destrezas específicas como deslizar o pulsar pantallas, pero la evidencia apunta a efectos negativos sobre el desarrollo de habilidades motoras más amplias.

Las investigaciones muestran una asociación entre un mayor tiempo de pantalla y peores habilidades motoras en niños. Esto resulta relevante porque también existe una correlación entre las destrezas motoras y el desarrollo cognitivo y académico.

Ante este panorama, los especialistas no recomiendan eliminar las pantallas, sino equilibrar su uso con actividades prácticas como cocinar, realizar manualidades, tocar un instrumento musical o escribir a mano. Según Suggate, aunque los efectos observados son sutiles a nivel individual, podrían tener implicaciones más amplias cuando se analizan a escala poblacional y generacional.


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