El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes se ha convertido en una preocupación creciente para la salud pública en América. De acuerdo con un estudio publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en mayo de este año, la tasa de suicidio en personas de entre 10 y 24 años aumentó un 38% entre 2000 y 2021, consolidándose como la tercera causa de muerte en este grupo poblacional.
Más de 18.000 muertes en un año
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El análisis, elaborado con datos de las Estimaciones Mundiales de Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 35 países de la región, reportó que 18.157 adolescentes y adultos jóvenes murieron por suicidio en 2021.
Según el informe, los incrementos más acelerados se registraron entre las niñas y en el grupo de 10 a 14 años, una tendencia que la OPS considera especialmente alarmante.
La preocupación también fue abordada durante la 56 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada recientemente en Panamá, donde los países miembros instaron a intensificar las acciones para enfrentar el aumento de los suicidios y atender los efectos que los entornos digitales pueden tener sobre la salud mental.
Factores de riesgo que comienzan cada vez más temprano
La doctora Zohra Abaakouk, asesora internacional de Enfermedades No Transmisibles y Determinantes de la Salud de la OPS en Panamá, señaló que el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial, pero prevenible.
Entre los factores asociados al incremento de los casos se encuentran la depresión, la ansiedad, el consumo de sustancias, la presión social, el acceso a medios letales y la exposición excesiva a entornos digitales.
La especialista explicó que el ciberacoso ha transformado la dinámica del acoso escolar tradicional, al extenderse más allá de las aulas y mantenerse de forma permanente a través de dispositivos electrónicos y redes sociales.
"Sabemos que el acoso, que antes podía acontecer durante el trayecto del bus escolar, ahora sigue siendo incluso en la casa", afirmó Abaakouk.
Frente a esta situación, la experta destacó la importancia de promover marcos regulatorios que contribuyan a crear espacios digitales más seguros para niños y adolescentes.
Habilidades socioemocionales desde los primeros años de vida
La OPS sostiene que la prevención debe comenzar desde la infancia mediante el fortalecimiento de habilidades socioemocionales que permitan a los niños gestionar sus emociones y resolver conflictos de manera saludable.
"Sabemos que hay que fortalecer las habilidades socioemocionales desde edades tempranas de los niños, 3 o 4 años, para promover el manejo de emociones y la resolución pacífica del conflicto", explicó Abaakouk.
Asimismo, subrayó la necesidad de implementar programas de salud mental en las escuelas con protocolos claros para detectar y atender casos de acoso, ansiedad y depresión.
La asesora también enfatizó la importancia de capacitar a docentes, padres y profesionales de la salud para reconocer señales de alerta relacionadas con una posible conducta suicida.
Señales que no deben ignorarse
Entre los signos de riesgo mencionados por la especialista se encuentran el aislamiento social, los cambios bruscos de comportamiento, las expresiones persistentes de tristeza o agresividad, las autolesiones y las manifestaciones de desesperanza.
Abaakouk advirtió que estas señales nunca deben ser minimizadas y que la detección temprana puede marcar una diferencia significativa en la prevención.
"Sabemos que se requieren intervenciones desde un enfoque integral centrado en la prevención temprana, y sabemos que las intervenciones tempranas, el acompañamiento familiar, escolar y comunitario, así como una conversación abierta sobre salud mental pueden salvar vidas", sostuvo.
La importancia de una red de apoyo
Además del acceso a servicios especializados, la experta recordó que el cuidado de la salud mental también depende de los vínculos cotidianos.
En ese sentido, destacó que contar con una red de apoyo conformada por familiares, amigos, vecinos o personas de confianza puede ser un factor protector clave para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad emocional.
"Atender la salud mental no es necesariamente acudir a un psicólogo, es también tener una red de apoyo, un padre, un hermano, un amigo, un vecino con el cual hablar", concluyó la especialista.