Sebastián Rulli vuelve a colocarse frente a un nuevo reto profesional con el estreno de Mi Rival, una producción que lo reúne con el público en una historia marcada por emociones intensas y giros dramáticos. Sin embargo, más allá del estreno, el actor dejó ver un aspecto poco conocido de su relación con el oficio: a pesar de su amplia trayectoria como protagonista de telenovelas, aún le cuesta enfrentarse a su propia imagen en pantalla, una situación que, en ese sentido, ha influido directamente en la manera en la que construye cada personaje.
Durante una conversación con el programa De Primera Mano, el actor dejó en claro que evitar verse mientras trabaja forma parte de su proceso creativo. “Es muy difícil verse. La verdad es que durante el proceso no me acerco al monitor. La verdad es que no había visto nada, hasta que ya había trailers, y ahora en Estados Unidos que ya está al aire (la telenovela)”, compartió.
Rulli explicó que esta distancia le permite concentrarse plenamente en la construcción de su personaje, sin distraerse con el resultado final en tiempo real. Según detalló, la experiencia de ver el proyecto terminado representa un descubrimiento incluso para él, ya que no sigue la historia completa mientras la graba. “Y es difícil embonar toda la historia, porque uno sigue una línea y un personaje, y se genera una magia que sorprende, y eso es lo que me divierte, porque uno puede estar muy concentrado en tu historia, pero no sabes qué está pasando alrededor, aunque la lees”.
En ese sentido, el actor reconoció que el resultado final tiene un componente inesperado que también lo impacta como espectador. “Pero evidentemente eso es la magia de la televisión que también nos llega a nosotros, aunque estamos trabajándolo y provocándolo. Eso también nos retumba y nos encanta. Y sí, evidentemente no es fácil verme. Trato de abstraerme del actor y disfrutarla como público”.
¿Cómo vive las escenas íntimas?
Otro de los aspectos que abordó fue el de las escenas de carácter íntimo, uno de los elementos más comentados dentro de las producciones televisivas. Lejos de la percepción que suele existir, el intérprete explicó que este tipo de secuencias implican un nivel importante de complejidad técnica y emocional. “Son las escenas que menos se disfrutan como actor. Quien piense que existe un morbo detrás de eso está muy equivocado, pero tienen esa complejidad. Y provocar lo que genera en el público, es lo que yo le digo magia, porque no sería posible con tantas complicaciones que tiene cada una de esas escenas”, finalizó.