Retinopatía diabética: Muchas veces aparece sin síntomas

Retinopatía diabética: Muchas veces aparece sin síntomas

La diabetes puede afectar los vasos sanguíneos de la retina y provocar un deterioro progresivo de la visión sin que la persona presente síntomas durante las primeras etapas. Por esta razón, el seguimiento oftalmológico constituye una herramienta fundamental para detectar lesiones antes de que aparezca una pérdida visual significativa.

Así lo explicó el oftalmólogo y especialista en retina Dr. Pedro Dávila, quien advirtió que una persona con diabetes puede desarrollar alteraciones en la retina aun cuando considere que está viendo normalmente.

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La explicación coincide con la información del National Eye Institute (NEI), que señala que las primeras etapas de la retinopatía diabética generalmente no producen síntomas y que la enfermedad puede detectarse mediante un examen ocular completo con dilatación de las pupilas.

El daño puede comenzar antes de que aparezcan síntomas

La retinopatía diabética se produce cuando los niveles elevados de glucosa asociados con la diabetes dañan progresivamente los pequeños vasos sanguíneos que irrigan la retina, el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior del ojo.

Según el Dr. Dávila, esta característica silenciosa de la enfermedad hace especialmente importante que las personas con diabetes no esperen a experimentar problemas de visión para acudir a una evaluación.

El NEI confirma que la ausencia de síntomas en las etapas iniciales no significa ausencia de enfermedad. El examen con dilatación permite al profesional observar directamente la retina y detectar alteraciones vasculares que podrían pasar inadvertidas para el paciente.

Cuándo debe comenzar el seguimiento ocular

El momento del primer examen depende del tipo de diabetes.

En las personas con diabetes tipo 1, el seguimiento de la retina comienza después de los primeros años de evolución de la enfermedad, mientras que quienes tienen diabetes tipo 2 deben realizarse una evaluación ocular al momento del diagnóstico, debido a que la enfermedad puede haber estado presente durante un periodo prolongado antes de ser identificada.

A partir de ese momento, la frecuencia de los controles se determina de acuerdo con los hallazgos del examen y el riesgo individual. El NEI recomienda que las personas con diabetes mantengan controles oculares periódicos y señala que, de manera general, el examen completo con dilatación debe realizarse al menos una vez al año.

Manchas, destellos y cambios repentinos son señales de alerta

Durante la entrevista, el Dr. Dávila señaló varios cambios visuales que deben motivar una valoración especializada, entre ellos la aparición repentina de manchas o puntos flotantes, destellos, una sombra que parezca cubrir parte del campo visual, distorsión de las imágenes o visión borrosa.

El NEI también identifica las manchas o puntos flotantes, las alteraciones de la visión y la pérdida visual entre las manifestaciones que pueden aparecer cuando la enfermedad progresa. Cuando existe sangrado dentro del vítreo, por ejemplo, el paciente puede percibir manchas oscuras o formas semejantes a telarañas.

Estos cambios no deben atribuirse automáticamente a la retinopatía diabética, ya que pueden estar relacionados con otras enfermedades oculares. Sin embargo, una modificación visual repentina requiere valoración médica.

Las opciones de tratamiento dependen del daño

El especialista explicó que actualmente existen diferentes alternativas para tratar las complicaciones de la retinopatía diabética, entre ellas las inyecciones intraoculares, el láser y la cirugía.

La evidencia del NEI respalda estas opciones. Los medicamentos anti-VEGF pueden utilizarse para disminuir la progresión de la retinopatía y tratar determinadas complicaciones, mientras que el tratamiento con láser puede emplearse en casos de enfermedad avanzada. Cuando existe sangrado importante o formación de tejido cicatricial, puede ser necesaria una vitrectomía.

La elección del tratamiento no es igual para todos los pacientes: depende del estadio de la retinopatía, de la presencia de edema macular diabético, del estado de la visión y de otras características determinadas durante la evaluación oftalmológica.

Controlar la diabetes también protege la retina

La prevención del deterioro visual no depende exclusivamente del tratamiento ocular. Mantener un adecuado control de la diabetes también forma parte de la protección de la visión.

El NEI señala que controlar la glucosa puede ayudar a prevenir o retrasar la pérdida visual. También recomienda mantener bajo control la presión arterial y el colesterol, factores que pueden aumentar el riesgo de complicaciones oculares en personas con diabetes.

La retinopatía diabética puede avanzar sin advertencias visibles durante sus primeras etapas. Por ello, la recomendación central para las personas con diabetes es no esperar a que aparezca una alteración de la visión para realizarse una evaluación ocular.

El diagnóstico temprano permite identificar lesiones retinianas, establecer el seguimiento adecuado y, cuando sea necesario, iniciar tratamiento antes de que el daño comprometa de manera importante la función visual.


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