Aplaude y arquea las cejas Rafael Nadal en el King Abdullah Sports City de Yeda, dondegoza de su propio palco como ilustre embajador de la Federación de Tenis de Arabia Saudí,y algo más abajo, sobre el azul eléctrico de una pista sin pasillos de dobles, el espigadoMartín Landaluce, uno de sus pupilos en la academia de Manacor, se diluye como unazucarillo ante el otro español del torneo, Rafa Jódar, como él, también madrileño, tambiénnacido en el 2006 y también formado sobre la arcilla del Club de Tenis Chamartín.
Llegaba no obstante Landaluce con la soga al cuello a la cita de este viernes tras encadenardos derrotas en los dos primeros encuentros de las Next Gen Finals, el torneo que desde2017 reúne, primero en Milán y desde hace dos cursos en Arabia Saudí, a los ocho mejorestenistas que todavía no han cumplido los 21 años. El mal arranque en la presente ediciónobligaba aTintín, como llaman a Landaluce quienes más le conocen, a vencer a su rival —yamigo— sin ceder un solo set si quería apurar sus opciones de avanzar a las semifinales deeste sábado.
El desempate de la primera manga cayó, sin embargo, del lado de Jódar, y con ello seterminaron de consumar todas las opciones de Landaluce, perdido e incapaz de reconectarcon su tenis bajo la atenta mirada de su gran ídolo de infancia. “No sé cómo no eres ya top-50 del mundo, te lo digo en serio. No sé cuál es la razón, pero tengo claro que deberíasestar ya ahí”, espetaba hace solo unos días Toni Nadal, embajador de la Rafa NadalAcademy de Manacor, al joven madrileño, que actualmente ocupa el puesto 134 delránking.
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Al otro lado de la red, el lenguaje corporal de Jódar, ocho meses más joven, proyectaba unarealidad bien distinta. Incontestable al servicio, el otro madrileño presente en las ATP NextGen Finals, brazos interminables y mirada agitada bajo la visera, celebraba con rabia cadapunto en Yeda. No era para menos. La victoria ante Landaluce (4-3, 4-1 y 4-3, en una hora
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y 23 minutos) lo acercaba, y mucho, a las semifinales de este sábado. Tocaba, eso sí,esperar al duelo entre el estadounidense Learner Tien y el noruego Nicolai Budkov Kjaer.
El triunfo del escandinavo, fuera cual fuese el resultado, certificaba la clasificación de Jódar.La victoria de Tien, sin embargo, abría un abanico de rocambolescas combinaciones: determinar tres sets a cero, sería Kjaer quien se quedaría fuera, garantizando el pase a Tien yJódar; en caso de que el norteamericano venciese al noruego por tres sets a uno, eleliminado sería Jódar; mientras que la victoria por tres sets a dos no le valdría a Tien paraavanzar a la siguiente ronda, donde sí estarían Jódar y Kjaer.
Tras una merecida ducha, el madrileño, de carácter calmado y analítico, se quedó en losvestuarios del King Abdullah Sports City con una premisa clara: cumplida su parte, noquedaba otra que confiar y tener paciencia. “Para relajarme me gusta mucho jugar alajedrez”, confesó en una entrevista con la ATP durante la pasada edición del torneo.“Disfruto mucho de la estrategia que hay detrás de cada movimiento. Me ayuda aconcentrarme, y creo, honestamente, que tiene un vínculo muy estrecho con lo que sesiente en la pista de tenis”.
Con ese aplomo presenció Jódar algo con lo que nadie contaba, ni tan siquiera él mismo.Kjaer, a quien el español no había podido vencer en la fase de grupos pero sí en la final delUS Open júnior del pasado año, conquistó una intensísima primera manga para, justodespués, dejarse llevar sobre la pista central de Yeda. Al otro lado de la red, Tien nodesaprovechó el regalo y encadenó de forma consecutiva los tres sets necesarios paraganar el partido y, de paso, cumplir con la única combinación que clasificaba a ambos a lassemifinales, dejando fuera de la ecuación al madrileño.
Garantizados así los cerca de 200.000 euros de recompensa por avanzar a la siguienteronda, estadounidense y noruego sumarán otros 100.000 si acceden a la gran final delpróximo domingo. Para ello, deberán imponerse a los dos clasificados del otro grupo, elnorteamericano Nishesh Basavareddy (20 años, 167º del mundo) y el belga AlexanderBlockx (20 años, 116º). En caso de que así suceda, Tien (20 años, 28º de la ATP) y Kjaer(19 años, 136º) volverían a verse las caras en la final de las Next Gen Finals, donde,entonces sí, los intereses cruzados deberían quedar de lado. El prestigio de levantar untrofeo que ya han alzado Alcaraz, Sinner o Tsitsipas, cuentan, está por encima de todo.