Jennifer Barreto, representante de San Sebastián se llevó la corona del certamen de Miss Universe Puerto Rico, convirtiéndose en la anfitriona y representante del país en la 75ª. edición del certamen internacional Miss Universe, la cual se celebrará en Puerto Rico, en noviembre de 2026.
La victoria de Jennifer Barreto fue cosa de disciplina y perseverancia, pues a diferencia de otras reinas de belleza, este año fue la primera vez que pisó una pasarela. Para ser exactos, su primer desfile fue en febrero de 2026… cuatro meses después, Barreto, quien es madre y esposa, derrotó a sus 34 compañeras y se llevó la corona. Mientras hay niñas que anhelan participar en Miss Universe, los sueños de Barreto eran otros, pero en el camino sus sueños se entrelazaron con el certamen y es ahí donde ha encontrado un lugar para su voz.
"Atrévete a soñar, atrévete a cambiar de ambiente de ser necesario, porque muchas veces los límites más grandes no los pone la sociedad, sino nosotras mismas".
En entrevista con ¡HOLA! Américas, Jennifer Barreto se confiesa sobre sus aspiraciones con la corona y hasta dónde quiere llegar, pues para ella es una plataforma para hacer el bien y ayudar a los demás. La joven de 27 años tiene estudios de Investigación en psicología, además de dos maestrías: una en psicología y otra en trabajo social clínico. Un complejo posparto la llevó a estudiar psicología y de ahí a encausar sus estudios al trabajo social, pero esto no habría sido posible si ella no hubiera tenido la visión de ir más allá y reinventarse en medio de un complicado episodio.
'Yo nací para servirle al público y para estar donde está el público. Ahora lo estoy haciendo en esta plataforma mucho más grande'.
Barreto se desempeña como especialista de prevención en el Departamento de Guerra del Ejército de los Estados Unidos, donde promueve acciones para evitar conductas de riesgo que derivan en violencia doméstica, abuso de sustancias, entre otras. Así que, con estas herramientas y el conocimiento acumulado por años entre sus estudios y su profesión, espera poder llegar a millones y marcar una diferencia en la sociedad, y reducir las tasas de violencia en su país.
En cuanto a su familia, Jennifer compartió que son sus más grandes animadores; su esposo Jean Carlos Barreto la apoya al 100% como un hombre que suma a su vida y entiende la misión que ahora tiene en sus manos, mientras que su hija, la pequeña Penélope, la considera una princesa.
"Algo que nos caracteriza como pareja, es que respetamos muchísimo nuestra individualidad, y eso es muy importante porque más allá de ser esposa y madre, soy mujer, profesional y cumplo con cada uno de esos roles individualmente".
Su trabajo en el Departamento de Guerra
Me motivó mucho el ser madre. yo pasé por un proceso… Cuando tú te conviertes en madre, tú vuelves a nacer y pasas por un proceso de duelo. Y ese proceso de duelo me hizo conectar y reinventarme muchas veces, y tuve que buscar ayuda psicológica, y entendí la importancia de la salud mental. Entonces decidí estudiar psicología. Cuando estudio psicología, me doy cuenta de que me gusta más la investigación. Primero estaba entre justicia criminal o psicología, entonces me fui como por algo por el medio, una combinación de ambas cosas.
Y luego realicé mi maestría y la segunda maestría la realizo porque participé en un ejercicio donde los militares van al campo y viven situaciones traumáticas, e invitaron al equipo de Behavioral Health y entre ellos yo me hice voluntaria porque quería ver cómo era estar en la sociedad, porque muchas veces los psicólogos y los profesionales de la salud mental estamos en oficina esperando que el pueblo venga a nosotros y no nosotros al pueblo. Y ahí donde hay una diferencia entre lo que son los psicólogos y los trabajadores sociales. Cuando fui a ese evento me di cuenta de que yo nací para servirle al público y para estar donde está el público. Me sirvió para mi maestría, pero ahora lo estoy haciendo en esta plataforma mucho más grande.
Sí, son distintos, pero yo también pensaba que eran distintos, pero van muy de la mano. El servicio público es básicamente lo que hace una reina de belleza. Así que nació exactamente desde mi vocación como especialista de prevención y mi pasión por amplificar las causas sociales.
Cuando mi tío me dice: ‘Deberías de participar en Miss Universe Puerto Rico’, lo tomé como un reto y decidí investigar más sobre la plataforma, mucho más allá de lo que tú ves en televisión, investigar qué es lo que esta plataforma puede hacer por mí y qué puedo aportar. Y la realidad es que mi trabajo va muy de la mano a lo que hace falta en Puerto Rico, que es la prevención primaria. Así que me di la oportunidad, y es un ejemplo de que a veces los sueños no siempre son desde que somos pequeñas, a veces nacen desde una misión a tu extensión de vida, como lo es para mí esta corona.
Los especialistas de prevención crean estrategias preventivas para combatir comportamientos perjudiciales como la violencia doméstica, abuso, abuso de sustancias, entre otros. Entonces la prevención se divide en 3 partes: primaria, secundaria y terciaria. La primaria es lo que hacemos antes de que eso ocurra, y en Puerto Rico hace falta porque vivimos en una era muy reactiva. Que carece de proactividad. Entonces, cuando nosotros comenzamos a ser proactivos, evitamos que estas cosas ocurran.
La determinación, su clave
Es mi primera vez participando en un certamen y modelando en general. Mi primera pasarela fue en febrero de este año. Y trabajé muy duro. La realidad es que Miss Puerto Rico prepara a todas sus reinas. Éramos 35, era un grupo muy grande, pero nos preparan muy bien a todas y eso se vio esa noche (de la coronación, el pasado 26 de junio).
Uno aprende demasiado, desde la pasarela, la técnica, hasta amarte a ti misma, hasta entender que el poder de tu voz crea mucha inteligencia emocional. Eso es algo que me ha impresionado muchísimo, que en el transcurso yo llegué a esta plataforma y como tengo mi profesión en salud mental, consideré que no iba a ser ningún problema las críticas en las redes sociales, o porque me consideraba una mujer emocionalmente inteligente, pero en este concurso aprendes demasiado, te vuelve una mujer mucho más humilde porque te das cuenta de que la inteligencia emocional va mucho más allá de lo que nosotros pensamos. Y creo que he crecido tanto como mujer, además de que también ha crecido mi confianza, mi seguridad y mi proyección.
Quise rebajar 70 libras para participar en este certamen, así que fue una transformación física de mucha disciplina, ejercicio, dieta, pero yo lo hice amando el cuerpo en el que estaba, que eso es muy importante. Igual lo hago con el proceso mental y emocional. Yo amo la persona que soy hoy día, pero aspiro a ser mejor en el mañana, y creo que eso somos las mujeres boricuas y puertorriqueñas, que aspiramos siempre a ser mejor cada día.
Orgullosa representante de Puerto Rico: su comida, su gente y su cultura
Me siento afortunada porque para nosotros esto es la olimpiada de la belleza. Y Puerto Rico merecía una reina a la altura de nuestro pueblo. Y es una responsabilidad muy grande para mí porque tengo que estar a la altura del puertorriqueño. Y no solo eso, sino que tengo que mostrarles a todas esas chicas que vengan a visitarnos nuestra gastronomía, nuestra cultura, nuestra historia, que conozcan un poco de no solo de qué es Puerto Rico, sino de quiénes nosotros somos.
Yo les voy a recomendar la bolita de mofongo, los tostones, porque yo soy tostonera, a mí me encantan los tostones. Y yo creo que la gastronomía de Puerto Rico a todas les va a encantar porque es muy diversa. Aquí hay salado, hay dulce, y hasta nosotros replicamos nuestras propias recetas de otros países, como los tacos de México, lo hacemos a estilo de Puerto Rico.
A la playa. Hay una que a mí me encanta, está lejos de San Juan, donde va a ser el certamen, pero se llama Peñablanca en Aguadilla. Es riquísima, muy solitaria.
¡Qué difícil! Pero 'Por Siempre Tú' de Marc Anthony.
"Me siento afortunada porque para nosotros esto es la olimpiada de la belleza. Es una responsabilidad muy grande para mí porque tengo que estar a la altura del puertorriqueño", indicó sobre ser la representante del país anfitrión.
El apoyo de su esposo y su hija
¡Ella cree que yo soy una princesa! Ella me ve con corona y ella está como que: ‘Wow, esto es un sueño’. Pero tengo una base familiar muy sólida y creo que eso me ayuda y me pone en ventaja. Yo tengo la bendición de contar con una familia con la que cree un plan estratégico para que, yo de ser seleccionada como una reina, que esto no afecte nuestra situación económica como familia ni tampoco nuestra situación emocional.
Entonces, de querer hacer las cosas, tú las tienes que hacer con convicción e intención. Pero sí se necesita un plan responsable. En mi caso, que soy madre y que soy esposa, yo tuve que hacer ese plan y lo realicé y estamos listos no solamente para representar a Puerto Rico, sino para representar al universo si se da la oportunidad.
Claro, muy orgulloso. Y algo que nos caracteriza a nosotros como pareja es que respetamos muchísimo nuestra individualidad, y eso es muy importante porque más allá de ser esposa y de ser madre, yo soy mujer, soy profesional y cumplo con cada uno de esos roles individualmente. Pero aquí en esta plataforma, específicamente como Miss Universe Puerto Rico, yo simplemente vengo a ser mujer y a representar lo que somos nosotras las mujeres puertorriqueñas y las mujeres universales, mujeres trabajadoras que no deciden entre sus roles.
Yo creo que es muy importante que no nos perdamos a nosotras mismas y que continúes reinventándote las veces que sea necesaria. Yo me tuve que reinventar muchas veces, cambié de profesión muchas veces. Antes de ser especialista de prevención, trabajé en una línea de crisis. Antes de trabajar en una línea de crisis, fui portavoz y educadora de violencia doméstica. Así que he cumplido con diferentes roles hasta que encontré mi propósito.
Y soy una mujer que me pongo retos y lo hago hasta que lo cumplo. Y hacer las cosas, aunque te sientas incómoda, aunque no te sientas cómoda contigo misma donde tú estás, atrévete a soñar, atrévete a cambiar de ambiente de ser necesario, porque muchas veces los límites más grandes no los pone la sociedad, sino nosotras mismas.