La sarcopenia es una enfermedad que avanza sin hacer ruido. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH), "afecta el tejido muscular gradualmente, lo que provoca una disminución en la masa corporal relacionada con el proceso biológico del envejecimiento."
A medida que los años pasan, el cuerpo deja de producir las proteínas que los músculos necesitan para mantenerse, desencadenando una pérdida progresiva de masa, fuerza y función muscular.
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Los expertos advierten que esta afección va mucho más allá de la pérdida de músculo. La Clínica de Cleveland señala que "el sistema músculo-esquelético se ve afectado y es un factor importante, porque aumenta el riesgo de fragilidad, caídas y fracturas."
En la práctica, esto se traduce en dificultad para subir escaleras, caminar despacio, mal equilibrio y problemas para realizar actividades diarias que antes resultaban sencillas.
Las cifras reflejan la magnitud del problema: el padecimiento oscila entre el 5 % y el 13 % en personas de 60 años o más, pero en pacientes de 80 años esa estimación puede llegar hasta el 50 %, según el mismo centro médico.
¿Por qué ocurre?
Las causas son múltiples. Especialistas en salud identifican entre los factores más frecuentes la desnutrición o ingesta inadecuada de proteínas, la disminución del número de células nerviosas, la reducción de los niveles hormonales, la inactividad física y enfermedades renales.
La combinación de estos elementos acelera el deterioro muscular y hace más vulnerable al paciente.
Cómo se detecta
Para diagnosticar la sarcopenia, la Clínica de Cleveland indica que "una prueba física realizada por un especialista puede determinar la afección."
A esto se suma el cuestionario SARC-F, una herramienta basada en síntomas autoinformados que evalúa la fuerza, la capacidad para caminar, subir escaleras, el historial de caídas y la dificultad para levantarse de una silla.
El ejercicio y la alimentación, pilares del tratamiento
El abordaje de la sarcopenia combina actividad física y nutrición. Los especialistas recomiendan un entrenamiento de fuerza basado en resistencia junto con una dieta que incremente el consumo de proteínas. La prevención, además, pasa por realizarse exámenes con regularidad y consultar al médico ante cualquier signo de debilidad o pérdida muscular inusual.