La hipertensión arterial continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y daño de órganos como los riñones. En Estados Unidos, cerca de la mitad de los adultos presenta hipertensión, de acuerdo con datos recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
En Puerto Rico, el cardiólogo intervencional Dr. Edgardo Bermúdez advierte sobre la carga que representa esta condición y señala que su impacto puede extenderse mucho más allá de las cifras que aparecen en un tensiómetro. "La población en Puerto Rico batalla contra la hipertensión arterial, un trastorno médico llamado el ´asesino silencioso´, el cual aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y un eventual daño a otros órganos, incluyendo el cerebro y los riñones".
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La hipertensión también puede dañar las arterias
La presión arterial elevada durante largos períodos puede contribuir al daño vascular y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Entre sus complicaciones se encuentran el accidente cerebrovascular, la enfermedad coronaria y el daño renal.
Bermúdez llama la atención sobre el deterioro de la pared arterial asociado a una presión elevada. "También aumentan las posibilidades de que las arterias vayan cediendo ante la hipertensión y vayan formando aneurismas", señala.
Sin embargo, la aparición de un aneurisma depende de múltiples factores y no debe atribuirse exclusivamente a la hipertensión. Cuando un aneurisma se rompe, puede producir una hemorragia grave y potencialmente mortal, por lo que la detección y el seguimiento de determinados aneurismas son fundamentales.
Denervación de la arteria renal
La denervación renal es un procedimiento realizado mediante un catéter que permite aplicar energía dentro de las arterias renales para modificar la actividad de los nervios simpáticos que las rodean. El objetivo es reducir las señales nerviosas que contribuyen a la regulación de la presión arterial y conseguir, con ello, una disminución de sus cifras.
La intervención no significa que el paciente pueda abandonar automáticamente sus medicamentos. La evidencia y las recomendaciones actuales la consideran una terapia complementaria para determinados pacientes con hipertensión no controlada.
En noviembre de 2023, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó sistemas de denervación renal por radiofrecuencia y ultrasonido para reducir la presión arterial como complemento de los medicamentos y las modificaciones del estilo de vida cuando estos no consiguen un control adecuado.
¿Realmente reduce la presión arterial?
La evidencia acumulada durante los últimos años ha permitido establecer que la denervación renal puede generar una reducción de la presión arterial, aunque el efecto promedio observado en los ensayos clínicos es moderado.
Un metaanálisis publicado en 2024, que reunió 12 estudios aleatorizados y controlados con procedimiento simulado, encontró que la denervación renal redujo en promedio 2,81 mmHg la presión arterial sistólica ambulatoria de 24 horas frente al grupo control. También se observaron reducciones en las mediciones diurnas, nocturnas, domiciliarias y de consultorio.
Un análisis más reciente de 16 ensayos controlados con procedimiento simulado, con más de 2.800 participantes en conjunto, también encontró reducciones significativas de la presión arterial con la denervación renal. Esto significa que el procedimiento no debe presentarse como una solución única para la hipertensión, sino como una herramienta adicional dentro del manejo de pacientes cuidadosamente seleccionados.