Por Cynthia Valdez
Hay algo especial en la sonrisa de Francisca Lachapel. Desde que anunció que se convertiría en mamá, la presentadora de Despierta América luce un brillo especial en el que delata su dicha. Esa felicidad que podíamos ver durante los meses de embarazo, cuando junto a su esposo Francesco Zampogna esperaba con mucha alegría para poder conocer a su bebé, Gennaro. Sin embargo, hubo momentos en los que las cosas parecían salirse de control, en especial en cuestión de peso, pues como muchas mamás, subió varias libras que, en ese entonces tuvo que salir a defender.
En un mensaje de lo más sincero, Francisca pidió a sus seguidores que midieran sus comentarios, pues le afectaban de manera negativa. Y agregó: “Fuera de esos comentarios, yo me siento plena y feliz... yo me siento bella. Mi esposo me ve más bella todos los días”, aseguró. “Como me engordaron las manos, no me servía mi anillo con el que él me pido la mano ni el de casada, y él al otro día me compró un anillo y me pidió que me casara con él de nuevo... entonces las cosas no andan mal por este lado”.
Por esa razón, la dominicana celebró esta semana que después de tres meses de convertirse en mamá y con mucha disciplina en el gimnasio, por fin pudo usar la joya que simboliza su amor. Tal como se puede leer en el número cinco de su lista de agradecimiento: “Porque por fin me puedo poner otra vez mi anillo de compromiso”.
Además, agradeció por lo bien que se la pasa con su hijo y su mamá. Y dejó ver que ella y su esposo están más enamorados que nunca al mencionar unas flores que encontró al llegar a casa y “la deliciosa cena que cocinó Francesco”.