Una práctica conocida como bluetoothing, que implica inyectarse sangre de otra persona después de que esta consumió drogas, ha generado preocupación en Fiyi por el riesgo de transmisión del VIH y otras infecciones. Algunas personas la utilizan con la intención de obtener un efecto adicional y hacer que las drogas inyectables rindan más.
Fiyi declaró una crisis nacional de VIH
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Según la información publicada por BBC News Mundo, aproximadamente uno de cada 60 adultos en el archipiélago vive con el virus, frente a uno de cada 167 hace cinco años. Sin embargo, la relación entre el bluetoothing y el aumento de casos no está establecida: tras evaluar a 56 personas que se inyectaban drogas, la OMS encontró que dos dijeron haber practicado esta conducta y cuatro afirmaron haberla presenciado.
El intercambio de sangre y el uso compartido de agujas pueden transmitir el VIH, además de hepatitis B y C e infecciones bacterianas graves. En Fiyi, el acceso limitado a equipos estériles también forma parte del contexto que preocupa a trabajadores comunitarios y organizaciones de salud.
La práctica se ha reportado asimismo en países como Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica. En Tanzania se conoce como flashblood, aunque ONUSIDA señala que no constituye una tendencia mundial generalizada.La evidencia disponible todavía es limitada, pero los especialistas y trabajadores comunitarios piden atender los factores que pueden aumentar el riesgo, como la falta de materiales de inyección estériles y el estigma que dificulta hablar sobre el consumo de drogas.